Después de dos meses de vivir en nuestra nueva casa, estamos encantados.
Lo mejor, el espacio, el aparcamiento en la puerta, la tranquilidad y encender la chimenea por las noches.
Lo peor, más trabajo, más gasto de gasolina, la falta de comercios y estar más alejado de la familia y los amigos.
El balance general, de todas maneras, es positivo.
La semana pasada vinieron a verme; mi madre y mis tias. Preparamos un desayuno en el jardín, hacía solecito y se las veía tan encantadas. Corrian de un lado para otro dando opinión de cuanto se encontraban, reían, gritaban.
La noche anterior vinieron los amigos, sacamos una guitarra y un tres y cantamos junto a la chimenea encendida, se creo un clima acogedor y disfrutamos hasta la madrugada.
Me siento bien en esta casa, mi amor sigue creciendo y me siento correspondida, es de esas veces que piensas, -que más quiero¡- mientras sonries.
Se de sobras, que lo bueno no dura siempre, así que, a disfrutarlo mientras dure¡¡